NUESTRA EXPERIENCIA EN CAMPO

investigacion-exposicion-2-728La experiencia de trabajo de campo fue sin duda bastante útil para esta etnografía; es completamente influyente en el resultado final. En nuestro caso, pudimos ver a los titiriteros desenvolverse en su área de trabajo cuando asistimos a sus shows, en algunos casos sin que ellos sepan que íbamos a verlos para luego conversar con ellos.
A pesar de haber estructurado ligeramente nuestra investigación participativa, fue difícil cumplir con la metodología propuesta porque es imposible seguir pasos específicos durante la observación; hay patrones básicos que si se logran seguir pero el mejor resultado surge cuando simplemente se deja que todo fluya.
La observación participativa nos fue más útil de lo pensado, además de la recolección de datos nuevos u ocultos sobre los titiriteros, aprendimos bastantes cosas sobre su estilo de vida, entendimos su pasión por el arte y los títeres, y logramos una establecer relaciones importantes con algunos de nuestros informantes.
En el caso de la pareja de adultos mayores, dueños de Kusi Kusi, pensamos que la observación participativa iba ser distinta. La percepción que teníamos de ellos cambio cuando los conocimos, parecía que tenían todavía 22 años y no más de 80. Se notaba cuanto disfrutaban haciendo títeres y como su propósito de transmitir valores y cultura a través de los títeres se mantiene hasta ahora.
Por otro lado, con los titiriteros más jóvenes que conocimos después de la pareja adulta, nuestras expectativas y percepciones fueron más acertadas. Por lo que nos habían contado Vicky y Gastón sobre el trabajo de los titiriteros en el Perú a través de los años, y habiéndonos dado cuenta que es una comunidad que no tiene mucho peso en el país, presentimos que los titiriteros jóvenes no solo se dedicarían a los títeres de manera gratuita o como única profesión porque por cuestiones económicas es poco probable que un titiritero gane lo suficiente constantemente para mantener una vida promedio. Los titiriteros jóvenes que conocimos luego como Junior Benavente tiene distintos trabajos: por contrato, libre, gratis o alguno paralelo en otra profesión. Lamentablemente no pudimos ver el show de Junior porque no tenía ningún contrato de títeres próximo a la fecha de investigación, porque él se dedica además a ser clown.
Para concluir, la investigación de esta comunidad a través de la observación participante y trabajo de campo ha sido una experiencia que nos ha servido para aprender más sobre un grupo de personas de las cual teníamos una percepción distinta o pocos datos sobre ellos, para aprender sobre su organización cultural y económica, etc. Teníamos la idea de que los titiriteros en el Perú estaban en “extinción” y lo desmentimos, pero si hay que afirmar que es un ámbito cultural que no recibe apoyo económico del estado, ni promoción por parte de este; es una comunidad que ve ser titiritero como una profesión, que lo que busca es transmitir valores, historias, mensajes a través de los títeres.
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